martes 7 de agosto de 2007

SPANAIR, UNA MALA COMPAÑÍA

¿Qué le ha pasado a esta empresa? Una compañía en la que yo prefería viajar antes que con Iberia. Una compañía en la que si vas a diferentes foros, antes del año 2005 eran todo parabienes y buenas palabras por parte de sus usuarios.

¿Qué le ha pasado a una compañía tan eficiente? Pues que ya no lo es. La mejor manera de criticar a una empresa es en algunos casos el hablar bien de la competencia o comparándola con ella en determinados términos... Por ejemplo:

Con Iberia, tendrás retrasos, sí, pero al final te llevan o te dan una solución. Los impresentables de Spanair, con el Sr. Gonzalo Pascual a la cabeza, te dicen que no hay solución a que el avión se haya jodido, y que ahí te las compongas. Y ahora os diré: Todos son culpables, todos son responsables, desde el presidente hasta el más insignificante de los empleados. Y es que el avión que tenía que coger con destino a Coruña no estaba roto. Seguían en una huelga encubierta. Impresentables, que sois unos impresentables.

Espero que como empresa quiebre y desaparezca, a ver si así dejan de hacer infelices a un montón de personas, incluidos a sus trabajadores, que da pena verlos. Que son una panda de infelices y desgraciados.

Dicho esto, os cito un artículo en La Voz de Galicia publicado hace un año, acerca de las cosas que te pueden pasar si vuelas con Spanair. Yo, por desgracia, lo seguiré sufriendo de vez en cuando porque en mi empresa a veces piensan que lo barato es mejor (¿será por catalanes?).

Pero imaginaos ahora. Imaginaos que os metéis en un avión destino a Santiago... y acabas en Sevilla. ¿Teleportación? ¿Llamamos a Iker Jiménez? No, no te preocupes, es que has contratado un billete con Spanair.

CIERTAMENTE, cuando se viaja en un avión y salvo raras excepciones, sólo existen dos clases de emociones, aburrimiento y terror, turbaciones que a veces viajan por separado y las más de las ocasiones inseparablemente. Los viajeros que a las ocho de la tarde del domingo tomaron en Barcelona el Boeing MD 818283 del vuelo de Spanair JK 6418 con destino a Santiago ni se aburrieron ni se se aterrorizaron, pero sí vivieron una situación atípica, con ribetes de comicidad.José Freire, vecino de Bueu, fue uno de los viajeros del vuelo Barcelona-Santiago que vivió la particular odisea en compañía de su novia. Los dos habían adquirido su billete de vuelo con Spanair en una agencia de Barcelona. En la tarde del domingo estaban en el aeropuerto retirando su tarjeta de embarque y facturando. Todo normal hasta que al llegar a la pista vieron que el avión no era de Spanair sino de Nordic Airways.«Nada más despegar -relata José- nos percatamos de que sobrevolábamos el Mediterráneo. Creímos que sería un desvío por tormenta. Después, ya casi noche, vimos una tierra con plantaciones verdes, como de patatas (pensaban en A Limia), y a continuación una ciudad con un río, y pensamos que sería Ourense». Pero ocurrió que el avión inició el aterrizaje, y como ni en Ourense ni en A Limia existe aeropuerto, los atribulados pasajeros comenzaron a inquietarse.Tras aterrizar se sintieron más ofuscados al oír a la sobrecargo darles la bienvenida al aeropuerto de Santiago. «La gente comenzó a preguntarse qué pasaba -cuenta José-, entonces salió el piloto que sólo hablaba inglés. Nos dijo que le habían dado mal las cartas de vuelo, y que se había dirigido a ??Sivilia??». Se confirmaba así la sospecha de que en la aeronavegación el destino baraja las cartas y los pilotos las juegan.Con nuevas cartas en la mano, el piloto condujo el avión a Santiago, a pesar de que los pasajeros ya no se fiaban de sus cartas, adonde llegó de madrugada. En Spanair, una portavoz explicó ayer que se trataba de un vuelo subchárter (avión y tripulación de Nordic Airways) y que la persona que hizo el plan de vuelo en Estocolmo equivocó las siglas del código del aeropuerto de Santiago (SCQ) con las del de Sevilla (SVQ).Era la primera vez que esto ocurría a Spanair. El pájaro gigante con alas, como la paloma, se equivocó, por ir al Norte fue al Sur, y no por creer que el trigo fuese agua sino por confundir la C con la V. ¿Habrá, desde ya, que subir a la cabina, como en el bus de Carral, y preguntar al piloto, si es el avión que va para Santiago?